Los núcleos de población judíos han cambiado notablemente de ubicación en un plazo de tiempo relativamente corto, debido a las constantes corrientes de refugiados judíos generadas por las persecuciones y la matanza de judíos, oficialmente permitida en varios lugares en diversas épocas. El siglo XX determinó un gran cambio en estas poblaciones, debido sobre todo a la persecución en Europa del Este seguida por el Holocausto, las migraciones judías a Estados Unidos, Argentina y Brasil, la creación de Israel y las subsiguientes expulsiones de judíos sefardíes y mizrajíes del mundo árabe.